Uno de los mayores temores de cualquier propietario de piscina es que una tubería enterrada se rompa. Tradicionalmente, esto significaba traer excavadoras, levantar el pavimento y generar días de escombros y suciedad. Hoy, gracias a la innovación técnica, es posible rehabilitar tuberías de piscina sin obras mediante sistemas de encamisado o reparación interna, una especialidad en la que FugasFix es referente.
Este método consiste en reparar la tubería desde su propio interior. En lugar de sustituir el tubo dañado, introducimos una resina o manga especial que se adhiere a las paredes internas de la tubería existente. Una vez que este material polimeriza y se endurece, crea una «tubería nueva dentro de la vieja». El resultado es un conducto extremadamente resistente, liso y, lo más importante, totalmente estanco.
Las ventajas son evidentes desde el primer minuto. En primer lugar, el ahorro económico es considerable, ya que te ahorras el coste de demolición y la posterior reposición del suelo (baldosas, césped o tarima). En segundo lugar, la limpieza: el proceso es silencioso y no genera polvo ni residuos. Además, la durabilidad de estos materiales modernos suele superar a la de las tuberías de PVC originales, ya que son más resistentes a los productos químicos y a los movimientos del terreno.
Este tipo de intervención es especialmente recomendada para piscinas antiguas donde las tuberías han empezado a cristalizarse o presentan grietas longitudinales. Al rehabilitar sin zanjas, devolvemos la funcionalidad completa al sistema de filtración en una sola jornada de trabajo. Es la forma más inteligente y moderna de mantener la infraestructura hidráulica de tu hogar o comunidad de propietarios.

